Pensar la biblioteca en competencia

La biblioteca, estructura esencialmente no mercante, no tiene la costumbre de pensarse en competencia. Sin embargo, ella lo está y siempre lo ha estado. Por lo tanto hay que tomar en cuenta los elementos que permiten estructurar esta competencia. Costo, exhaustividad, calidad, rapidez, comodidad... “Ganga enredada”, la biblioteca, servicio público, no está desprovista de bazas, aun si, a la economía de la rareza que preside a su expansión, ha sucedido una economía de la abundancia, esencialmente en los recursos (las colecciones) que ella propone. ¿Y si el porvenir estaba en el lugar, en el “tercer lugar”, como servicio irremplazable de una política pública afirmada?