La gratuidad se paga

Los argumentos contra lo “todo gratuito” en biblioteca no faltan, que incluyen la desvalorización supuesta de los servicios gratuitos, la preocupación en responzabilizar a los usuarios, y las sutilidades de aplicación, que vuelven a la biblioteca, a veces, gratuita – pero no para todo el mundo, y no para todas las colecciones. El autor muestra, con la ayuda de cálculos simples, que las recetas innegables permitidas por las inscripciones pagantes deben ser puestas en la balanza con su importancia relativa en el presupuesto de las bibliotecas y sobre todo con el hecho que, como todas las experiencias de gratuidad total lo muestran, el pago constituye un freno, a veces considerable, a la frecuentación de establecimientos que serán, siempre, establecimientos públicos no financieramente rentables.