Una Odisea sin complejo

Ser una pequeña biblioteca puede presentar más bazas de lo que parece. El tamaño no impide el dinamismo, la curiosidad, la audacia. En primer lugar, ser pequeño no debe ser un freno a la belleza. Entender por belleza lugares, colecciones y gentes que trabajan y cultivan el placer de recibir en un espíritu profesional y convivial. Luego, ser pequeño no impide codearse con alguien más prestigioso que uno mismo. En una relación de intercambios y de complementariedad. Hay un potencial de público común que nos lleva a avanzar juntos, codo a codo, con objetivos que, muy a menudo, convergen. Finalmente, ser una pequeña estructura da a veces mucha libertad, autorizando un lugar mediano en un juego de vaivén entre equipamientos prestigiosos y públicos de proximidad: tal es la ambición de la mediateca de Lomme, la Odisea.