En línea, en filas, ¿jugamos?

Alguien, en alguna parte, tiene interés -un interés vital para él y mortífero para usted- a que usted abandone los libros, los diccionarios y la enciclopedias, en provecho de las máquinas y trastos, de los uniformes y de los conformismos. ¿Es la lectura pública una tarea ingrata? ¿Difícil? ¿Repetitiva? Cuando me dicen "lectura digital", tengo el reflejo de pensar: no somos números, ni ellos ni yo, los autores, ni nosotros, los lectores. ¿A quiénes estas herramientas darán el gusto y distracción de leer, que no lo hubieran tenido sin ellos?