Bibliotecario de si mismo

Las bibliotecas públicas tienen a menudo por origen colecciones privadas. Pero la frecuentación de estas bibliotecas no impide, e incluso acompaña, el gusto para constituir su biblioteca privada, “la reconstitución en su uso propio de una suerte de biblioteca pública”. La gestión de estas bibliotecas privadas choca con los mismos problemas que las bibliotecas institucionales, como la clasificación, el ordenamiento, pero también con la política de adquisición, incluso si el carácter privado de su biblioteca autoriza numerosas licencias al propietario de los libros, “bibliotecario de si mismo”. La obligación de conservación y mantenimiento es obvia, y si la de deshierbaje, de ahora en adelante ampliamente practicada en las bibliotecas públicas, lo es menos – así como el catalogaje, y a fortiori el préstamo.