¿El arte contemporáneo tiene su lugar en biblioteca pública?

¿Por qué las bibliotecas tendrían un papel específico que jugar, junto a museos y galerías de arte, en la difusión del arte contemporáneo? El proyecto de las artotecas, nacido en los años 1960, es una respuesta a esta pregunta: las bibliotecas públicas hacen posible la apropiación por todos del arte contemporáneo, arte a menudo desconocido e incomprendido. Pero, hoy en día, prestar obras de arte ya no basta: el nuevo desafío es sostener activamente la creación del patrimonio de mañana, a través de la experimentación, la producción y la mediación.