El nuevo rostro de las colecciones

La realidad actual como el porvenir de las colecciones materiales no pueden evitar la confrontación con el universo de internet. Dar acceso a los flujos o delizarse ahí mediante mediaciones y servicios diversos, es una cosa; inventar corpus o colecciones digitales eso es otra cosa. Pero articular este nuevo paisaje con la materialidad de las colecciones es un reto singular. En el contexto de las bibliotecas públicas, hay que imaginar a la vez las colecciones del mañana –siempre presentes y apreciadas–, articular los recursos digitales con los fondos materiales, y sobretodo, para evitar la esquizofrenia, inventar nuevas formas de mediación de los contenidos. Esto no va sin la elaboración de procesos renovados, pericias combinatorias atentas a la combinación del stock y del flujo al servicio de públicos siempre curiosos de información y descubrimientos. Y sobretodo permanecer atentos en preservar la memoria, la huella de su apropiación, que esta huella sea preservada materialmente.