Emprender este viaje, no soy digno de él: traducir la Biblia

La historia de las traducciones de la Biblia tiene más de mil años. Es una historia llena de ruidos y furor. Donde la inspiración tenida como sagrada de los textos antiguos depende a pesar de todo de la vida y de la muerte de las lenguas humanas, y de las tradiciones de recepción de estos textos. Donde la sangre de las palabras se mezcla a veces a la nuestra cuando la historia de nuestra salvación, la esperanza de una promesa que atraviesa la supervivencia de los cuerpos, está atada a una imperfecta fidelidad a las palabras y a las lenguas de los otros que nos han precedido.