De la “tercera red” al “fuera de los muros”

La denominación de “tercera red” se extendió a principios de los años 1990 para designar, por comodidad, el conjunto heterogéneo de las bibliotecas de lectura pública y de las ofertas de lectura que no son ni las bibliotecas municipales, ni las bibliotecas departamentales de préstamo. Esta “tercera red” ha jugado a menudo un papel precursor en los servicios a los públicos específicos, papel que quieren asumir las bibliotecas públicas hacia el fin de los años 1990, en su política dinámica de conquista de los públicos. La asociación –más o menos cómoda– con las otras bibliotecas mediante la acción fuera de los muros se impone entonces como una necesidad.