El libro francés en Tokio

La presencia del libro francés en Tokio descansa en una tradición intelectual muy fuerte, que se trata de hacer vivir y renovar, en un contexto donde la lectura está en crisis. Dos bibliotecas y dos librerías juegan a este respecto un papel importante. Los recursos documentales que son competencia de la administración francesa son la únicas que proponen cuerpos coherentes y que valorizan la producción contemporánea, tanto en el campo de las ciencias humanas y sociales como en el de la literatura. Entre los editores, el libro francés dispone siempre de un prejuicio positivo, constituyendo de esta manera una alternativa de calidad a la oferta americana, ampliamente dominante.